Compostaje

Compostar y reciclar


El compostaje es un proceso microbiológico, aerobio, con fases mesófilas y termófilas, mediante el cual los microorganismos actúan sobre el residuo orgánico transformándolo en un producto estable, libre de patógenos, y de gran valor agronómico.

La materia orgánica (tal como restos de cocina, excrementos de animales, residuos urbanos, césped, etc.) sufre una transformación natural, obteniéndose de la misma un producto de calidad que actúa como abono orgánico, denominado compost.

El compost mejora las propiedades químicas y físicas del suelo, aportando los nutrientes y materia orgánica necesarios para aumentar la porosidad y permeabilidad del mismo, favoreciendo a su capacidad de retención de agua.

Factores del compostaje:

La Temperatura varia durante el proceso de compostaje, en cada rango intervienen distintos tipos de microorganismos. La elevación de la temperatura, junto a otros factores, elimina los microorganismos patógenos, parásitos y malas hierbas.

El PH influye sobre los microorganismos, por ejemplo, los hongos toleran un margen mayor de PH que las bacterias y lombrices. Es decir, ante elementos más ácidos, como por ejemplo agujas de pino y cortezas de cítricos, son los hongos los que más intervienen para su compostaje.

La Humedad debe mantenerse en un rango del 40-60 % para que se produzca el proceso de fermentación aerobio tan importante para el compostaje. Si la humedad fuese elevada el proceso se volvería anaerobio, donde el exceso de agua y la falta de aire producirían la putrefacción de la materia orgánica. En caso de que la humedad fuese más baja disminuiría la actividad de los microorganismos y el proceso se volvería mucho más lento y podría ocurrir la compactación.

El Oxigeno es necesario para que los microorganismos realicen en forma rápida y eficiente la descomposición de la materia orgánica, es por ello que se dice que el compostaje es un proceso aerobio.

Una Relación C/N equilibrada es importante para obtener un compost de excelente calidad. El carbono y el nitrógeno son los dos componentes básicos de la materia orgánica. A partir de la selección de los residuos orgánicos adecuados, y controlando la cantidad incorporada de cada uno de estos, se puede controlar la relación entre estos elementos.